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La historia de Agrimontana nace en 1972 en el Piamonte , en Borgo San Dalmazzo, de la intuición de Cesare Bardini, con una idea sencilla y ambiciosa: poner en valor los frutos...
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Albaricoques confitados en almíbar. Selectos albaricoques escogidos y confitados enteros, con hueso, para conservar todo el sabor auténtico y las características naturales de la fruta. Una elaboración lenta y cuidadosa, que permite que los azúcares penetren gradualmente en la pulpa, ofreciendo un sabor intenso e inconfundible. Presentados en el clásico tarro hermético de las conservas tradicionales, son también una refinada idea de regalo.
Albaricoques confitados en almíbar en tarro peso escurrido 400 g
¡Al alcanzar el pedido mínimo por productor!
Albaricoques confitados en almíbar. Agrimontana nace en 1972 en Roccavione, en el Piamonte, por iniciativa de Cesare Bardini, con un pequeño taller artesanal dedicado a la fruta confitada. Posteriormente, la empresa se traslada a Borgo San Dalmazzo y amplía su producción incluyendo confituras, mermeladas y especialidades a base de fruta. A lo largo de los años, Agrimontana se consolida en el mundo de la pastelería profesional, manteniendo una filosofía basada en la selección de las materias primas, la elaboración artesanal y el respeto por la naturaleza: aquí es donde nacen los Marrons glacés en almíbar
Albaricoques confitados en almíbar
Una especialidad de gran valor que une la calidad de la fruta seleccionada con el encanto atemporal de las conservas tradicionales. Los albaricoques Agrimontana se recogen en su punto justo de maduración y se escogen con esmero, para ser después confitados enteros, conservando el hueso en su interior.
Antes del confitado, los frutos se someten exclusivamente a una cuidadosa selección, a la limpieza y al punzonado: una operación particular que consiste en practicar pequeñísimos orificios en la superficie, indispensables para favorecer la penetración gradual de los azúcares durante la elaboración.
El confitado se realiza lentamente y requiere tiempos más largos que los procesos tradicionales, precisamente para permitir que los azúcares lleguen con delicadeza al corazón de la fruta. La decisión de mantener el albaricoque entero y con hueso permite conservar su carácter original, realzando su aroma y su sabor auténtico.
El resultado es un albaricoque confitado de textura delicada y sabor rico y envolvente, presentado en un elegante tarro hermético que recuerda a las antiguas conservas caseras.
Una propuesta refinada, ideal para enriquecer postres y creaciones de pastelería o para regalar a quienes aprecian los productos de calidad y las elaboraciones tradicionales.
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