Casa Vincenti

Casa Vincenti


¿Qué hace tan buenas las Batiaje de Casa Vincenti? ¿Un ingrediente secreto o ese aroma de misterio que las envuelve? Cuando llegó el momento de que sus padres se jubilaran, Mirella Borda Bossana no pensaba en absoluto en ponerse a amasar y hornear galletas. Y no hablamos de unas galletas cualesquiera... sino de las Batiaje quizá más famosas de la Historia, las que se elaboraban en una Casa Real y cuya receta fue sustraída por una criadita de Villar Bagnolo, una tal señorita Bosio. En fin... Mirella, junto con su marido Mauro, por suerte se dejó fascinar e implicar, y decidió continuar la producción de las Batiaje de Casa Vincenti. Y a medida que se adentraba en el conocimiento de su nuevo oficio, Mirella se daba cuenta de la suerte y la belleza de poder llevar adelante una tradición tan llena de valores, también históricos. Y además, la gran pasión que se le ve brillar en los ojos ha hecho el resto... Una pasión que, evidentemente, Francesco, su hijo, percibió con tanta intensidad que decidió implicarse en el negocio familiar. La de los Vincenti de Barge es una tradición que dura ya seis generaciones. La criadita era, de hecho, la tatarabuela de Mirella y, remontándonos a 1850, cuando se elaboraron las primeras batiaje con el nombre Vincenti, hoy hace ya más de 170 años que en Barge se hornean estas deliciosas galletas. ¿Pero qué las hace tan buenas? Según la receta, es necesaria una cantidad abundante de harina de maíz, al menos el 40 %, y la mantequilla debe ser auténtica, además, naturalmente, de los aromas naturales secretos. Y los ingredientes de entonces siguen siendo los mismos hoy en día. Además, actualmente la masa se prepara con amasadora, pero toda la elaboración sigue siendo manual y las batiaje se preparan a mano, una a una. Hoy en día estas delicias no solo son conocidas por los habitantes de Barge, sino también en muchas otras localidades, incluso en el extranjero. De hecho, la familia participa en ferias y fiestas populares, como ya ocurría en el pasado. Entonces se iba a venderlas con la "cabassa" (cesta de carga) y la "galliota" (carretilla), y era un trabajo muy duro y fatigoso. Pero la fuerza de esta familia ha sabido demostrarse cada vez que ha sido necesario, como cuando la señorita Bosio falleció de forma repentina y a una edad muy temprana, y su hija Giuseppina, de catorce años, el mismo día de la muerte de su madre, para no dejar que se echara a perder la mantequilla recién llegada, amasó sus primeras batiaje. El término batiaje, para quien no lo conozca, designa en lengua piamontesa la típica galleta de forma redondeada elaborada con harina de maíz (meliga), y tiene su origen en la tradición local, que ya hace más de un siglo se seguía al llevar a un niño al bautizo; al ser siempre una gran fiesta, se decía alegremente "Anduma a batiajè", es decir, "Vamos a bautizar", y para celebrarlo se elaboraban estas galletas tan especiales. La empresa cuenta con la marca Eccellenza Artigiana Piemonte. Además de las Batiaje clásicas, hoy se ofrecen las versiones con pepitas de chocolate, con granillo de avellanas y, según la temporada, con manzana, fresa, arándanos e incluso con harina Pignoletto, antiguo maíz piamontés. Otro producto de nicho son los amaretti: una fragancia única, elaborados a mano con ingredientes de excelente calidad, de sabor delicioso y con el corazón blando. Siempre según la tradición de Casa Vincenti, en Navidad se prepara el Panettone bajo turinés, una auténtica delicia de fermentación natural y con glaseado decorado con almendras, que se ofrece, además de en la versión clásica, también con chocolate. Así que, si queréis algo realmente único para las mesas navideñas, no os lo dejéis escapar.